El vello de mi vientre se eriza con el roce de tus dedos. Tus cuidadosas yemas dibujan círculos que se convierten en delicadas cosquillas que delinean una suave sonrisa bajo mi nariz. Son caricias tan dulcemente marcadas sobre mi piel que descifran un lenguaje sólo inteligible para mis poros que, chivando el mensaje a mi cerebro a través de los traviosos nervios, impulsan mis carcajadas al mundo. Y entonces ríes conmigo. Y muy despacio me besas y siento que me amas.
© Creative Commons


No hay comentarios:
Publicar un comentario