Una batalla, un set, un tiempo, un juego. Es energía invertida en un proyecto, en un deseo, en un futuro que a veces, las que más, se pierde. Competir es enfretarse a la derrota desde que los dedos de tus pies tocan la primera brizna de hierba que abre ante ti, y ante tus oponentes, un amplio campo de oportunidades.
Cuida los traspiés, seca el sudor, ten valentía y arroja coraje, porque cuando el sol se pare en el cenit te quemará la piel y te molestará a la vista, y la lluvia, precipitándose con agonía desde las negras nubes, te frenará, te hará cerrar los párpados para enfocar la vista más allá de la cortina de agua, pero continúa, no pares, los que resisten son los que llegan. No hagas caso a tus rodillas cuando griten de dolor, anima a tu corazón cuando sepas que va a rendirse, convence a tu mente de que todo tu cuerpo, todo tú, es capaz, está preparado para alcanzar esa meta que sueñas, ese premio que ansías, ese trabajo que anhelas.
Continúa, si pierdes un juego dale más fuerte a la pelota en el siguiente set, y sobre todo, visualiza tus movimientos, el Caballo puede con el Rey.
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¡Buen enfoque!
ResponderEliminarUn beso.
¡Muy bueno!
ResponderEliminarEso es coraje.
Un abrazo enorme.